VENDEDORES DE LA VIA PÚBLICA I

ADOQUINES DE LA CIUDAD

Por Vivian Palmbaum para AL MARGEN/MARCHA
(Febrero 2015)La Ciudad de Buenos Aires tiene una población aproximada de tres millones de personas y alrededor de diez millones circulan diariamente. La venta ambulante es uno de los oficios más visibles. Los trabajadores de la vía pública son un problema en todo el mundo, gran parte de los desplazados del mundo terminan en la agricultura familiar, en los talleres clandestinos o en la calle vendiendo. Los sacan de un lugar y esos trabajadores van a vender a otro, se produce el desplazamiento en busca de la economía de subsistencia de sectores que son altamente vulnerables y que buscan algún amparo por parte de los estados, que los favorezcan por su condición de precariedad y marginalidad.

Los domingos la calle Defensa se vuelve peatonal y se organiza un paseo al aire libre donde se ofrecen artículos artesanales en una larga hilera de mantas que recorren muchas cuadras. En el corazón de la gran urbe, entre Independencia y San Juan, en ese pedacito del barrio de San Telmo, algunos artesanos se reunieron y formaron la cooperativa de trabajo El Adoquín.  

Un colectivo de ambulantes que se fue armando como un recurso frente a la necesidad: de defenderse de los desalojos, para permitirles la subsistencia cotidiana.


La presidenta de la cooperativa es Gabriela Olguin, y viaja a distintos lugares del país y el exterior, representando a la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, Ctep, porque el oficio del vendedor callejero está muy extendido y parece constituir una genuina fuente de recursos, componiendo la economía popular, social y menos formalizada que sostiene a miles de familias. 

¿Feriantes, manteros o vendedores ambulantes?

Vulgarmente se dice que el feriante esta en una feria y el mantero está en la calle. La palabra mantero viene de tirar la manta en el piso, es despectiva, viene de España, se podría decir vendedor ambulante o trabajador de la via pública. Se definen como trabajadores de la via pública. La reivindicación en común es la lucha por vender en la calle. Cuando decidieron llamarse “El Adoquin” fue porque aluden a la cultura del “adoquín”: tirar la manta en el piso por un estado de necesidad, de emergencia y también para no ser víctimas de los puesteros. En Buenos Aires hay todo un negocio armado con los puesteros y muchas veces las cuadras de feria y las ferias mismas las manejan los puesteros.

Algunas precisiones de un oficio del que poco se sabe y sobre el que se teje un imaginario social que habla de la disputa con los comerciantes. Los trabajadores de la vía pública ofrecen sus productos en distintos lugares porque dicen que “es imposible vivir de un dia de trabajo, y entonces comparten zonas con muchos otros compañeros. Los que trabajan en la calle Defensa trabajan algunos días en Acoyte y Rivadavia (Parque Rivadavia, barrio de Caballito) y comparten con Vendedores Libres, trabajan en Cabildo y Juramento donde también hay compañeros de Vendedores Libres y de la CTA, casi todos trabajan en ferias de Avellaneda, los jueves y los viernes, en la Perú (continuación de la calle Florida del centro neurálgico de la Ciudad) y tienen días de venta y días de producción”.

La cooperativa está integrada hoy por 300 personas, que cada domingo ponen sus mantas en Defensa entre San Juan e Independencia. Desde el 2009, en que eran unos 50 vendedores callejeros se reunieron bajo la consigna: Trabajo Digno Hecho a Mano. La idea de organización surgió con un objetivo reivindicativo, para enfrentar las persecuciones y defender la fuente de trabajo.

Sus productos son variados y van desde diseño y elaboración de indumentaria, calzados y productos de cuero, oficios artesanales, pequeños muebles, instrumentos musicales, hay también unos pocos que hacen reventa de objetos como souvenires, es decir cosas muy turísticas de San Telmo, porque el público que transita la zona busca productos de gran valor agregado o sea artesanales de producción manual.

Como parte del emprendimiento colectivo ya están produciendo bufandas circulares que además de sostener los gastos administrativos posibilite un ingreso a los integrantes de la cooperativa 

Los integrantes de la cooperativa se hallan nucleados en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular agrupados en la rama de Vendedores en la Via Pública junto con otros trabajadores como los que están reunidos en Vendedores Libres. Gabriela cuenta que la inscripción en esta Confederación los hace sentirse reconocidos en su condición de trabajadores y desde allí estár respaldados en la lucha por las reivindicaciones propias pero también unirse al conjunto de trabajadores de la economía popular que luchan por el reconocimiento y ampliación de derechos.

Los vendedores callejeros identifican como principales fuentes de conflicto: al estado, los gobiernos municipales, la policía y los inspectores funcionarios de los espacios públicos.

La pelea más importante es con los gobiernos para que sea reconocido el derecho al trabajo en la vía pública ya que las reglamentaciones están en relación con la ocupación del espacio y no en relación al trabajo. En la ciudad de Buenos Aires se lleva adelante la batalla emblemática, ya que Macri quiere “puertomaderizar todo” o sea aplicar la lógica de restricción del espacio público, mostrando una fachada prolija y reservando el espacio para los negocios privados sin lugar para los sectores de menores recursos o gestionando y administrando el espacio desde el estado y dejándolo reservado para pocos. 

El trabajo en la vía pública es una fuente de trabajo, participa de la economía de mercado de otra manera, con una sabiduría propia que se adquiere en la calle: venden lo que van detectando que es necesario y afirman que: “tenemos una sabiduría propia que escapa a los estudios de la academia”. La venta callejera además genera una economía paralela porque retroalimenta el consumo de los propios puesteros.

Las disputas con los comerciantes construyen un imaginario social

Los comerciantes se quejan porque dicen que los manteros compiten con lo que ellos venden. Estos trabajadores afirman que: “nunca ha sido cierto que ellos dejan de vender lo que ellos ofrecen. Es un imaginario que busca estigmatizar a los que menos tienen. Es cierto que se debería ordenar. Porque muchas veces lo que se produce en Avellaneda es producido por mano de obra esclava, sobreexplotación de, inmigrantes en talleres clandestinos, trabajo a destajo. Es decir que lo que se vende adentro de los negocios no paga impuestos y tiene el mismo origen que lo que se vende afuera. Tampoco es cierto que el que vende un producto, por ejemplo medias se ponga enfrente de un local que vende medias, la ley de la calle te da cierta inteligencia”.

En la ciudad se están judicializando las causas, la Ciudad tiene su propia justicia, sus propios inspectores. La cooperativa tiene 52 denuncias de una causa madre en donde están sindicados como una organización mafiosa. Casi todas las organizaciones tiene causas de asociación ilícita, venta de cosas robadas, venta ilegal en la vía pública con allanamiento detenciones. El gobierno de la Ciudad inicia un dialogo para facilitar una especie de acuerdo y por otro lado manda un fiscal o un juez de la ciudad, una estrategia de los poderosos que se usa en todos los paises.

La regulación de la venta ambulante es que está prohibida en la mayoría de los lugares, sin autorización no se puede vender en la calle. La realidad es que el Gobierno de la Ciudad entrega un permiso precario por un año, en un número muy pequeño y en el caso que uno se ubique en las zonas que el gobierno de la ciudad decida y son muy pocas no dan abastos para todas. No es considerado un trabajo en términos de subsitencia. En la Ciudad estaba el artículo 83 del Código Contravencional que decía que se podía vender en la calle por mera subsistencia y era un amparo para estos vendedores. En el año 2012 fue modificado entre gallos y medianoches un 8 de diciembre a las 3 de la mañana, antes que el 10 de diciembre cambiaran las autoridades electas, terminaron votando una ley de nuevos espacios feriales y modificaron el artículo. Sin embargo fue la ley que más se acercaba a lo que proponían estos trabajadores, pero como no estaba reglamentada en enero de 2013 un mega operativo en la calle Florida con la participación de las fuerzas de Infantería para desalojar y reprimir a los vendedores.

En noviembre de 2014 presentaron un proyecto de ley, en la Legislatura Porteña, que tiene como objetivo autorizar y garantizar la instalación de la Feria sobre la calle Defensa (del 800 al 1000 inclusive), donde funciona desde hace ya ocho años. El proyecto es respaldado por el legislador por el FPV Jorge Taiana y el mismo implica además que la feria sea organizada bajo el modo autogestivo. En este momento hay una ordenanza que regula un segmento de la calle Defensa entre Av. De Mayo y Chile y cuya organización depende del Gobierno porteño, lo cual implica ciertas arbitrariedades y abusos.

Gabriela Olguín como presidenta de la cooperativa El Adoquín y en representación de la Ctep participó en el mes de febrero en el “Encuentro Mundial de Trabajadoras Domiciliarias” que se realizó en Nueva Delhi, India, con la intervención de delegaciones de muchos paises.

Además, forman parte de la Red internacional Homenet que nuclea el trabajo domiciliario que implica desde la producción domiciliaria de alimentos, agricultura familiar hasta la producción de manufacturas textiles y artesanales en el hogar. Los trabajadores en la calle también son trabajadores en el hogar.







 

 

 

 

 
 




*Fm Riachuelo, OSyP Los Pibes

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