Otra de conejos...

¿Chau Rodney…?

“Conejo Jolivet y Cachin Invernizzi con Amigos de Verdad”, así está titulado el evento en Facebook y cada domingo desde principios de mayo la cita se repite. Este domingo está anunciado el final del ciclo programado para todo el mes de mayo,  al que se agregó una presentación para el primer domingo de junio. Parece que el mundial de futbol es el  espectáculo  privilegiado  que acapara los intereses públicos y en función de ello se planificó el ciclo de presentaciones.


Ya despiértate nena…  y casi lagrimeamos escuchando esta versión del tema de Pescado Rabioso.  Así comenzó a sonar esta noche la zapada con la participación de Rick Anna que pareció no querer bajarse del escenario.  Rick Anna es instructor de guitarristas, dice en su página,  como Pippo Cipolatti y otros músicos de bandas como Las Pelotas,  entre otros.
Cada Amigo de Verdad traía su propio instrumento. Rick desenfundó su guitarra para acariciarla con la púa que lleva entre sus dedos. 

La música se escribe en el aire y se me cayeron las medias con un blues improvisado de armonía casi perfecta entre las guitarras. Cuando alguien le sopló al oído de Cachín la palabra Rockstar se sonrojó, y se separó con rapidez del halago: “No,  por favor”.
Un buen blues que se jacte de tal tiene que cantarse en ingles. Así sucede,  pero con el idioma teñido de la particularidad del acento latino que le da su entonación. En lo sucesivo los temas se cantan en nuestra lengua, bella, hermosa, castellana.

Esta noche, en que el final parece anunciarse, los invitados responden a un reto de los anfitriones para generar un enfrentamiento a puras notas de guitarra, de armónica, de bajo, de platillos en un  equilibrio magníficamente engarzado.  Ricardo Kleiman también es una amistosa presencia, el otrora periodista devenido en buen guitarrista,  demuestra sus dotes histriónicos que contornean su cuerpo al son de su herramienta.    

Conejo se copa, entra en trance, los dedos se mueven  como en un pase de magia que nos deja hipnotizados, tanto como a él.  Entonces, entra un conejo y sale una liebre que corre por las cuerdas del instrumento y le habla a la armónica que le contesta. En eso parece producirse casi una orgía en donde las guitarras se aparean para hacer brillar el éxtasis en la cara de los intérpretes que parecen estar disfrutando de una relación sexual pública de la que todos participamos.

Conejo y Cachín,  un dúo de intérpretes de guitarra eléctrica,  el veterano y su joven discípulo,  comparten un modo particular de  ejecución de su maestría,   para los entendidos se distingue porque acarician las cuerdas directamente con sus dedos, sin ninguna mediación. Una virtud que parece distinguirse en este ambiente.

¿Cómo se adjetiva la música? Una pregunta que  cada domingo me formulo y cuya respuesta queda plasmada en la ejecución sonora que conmueve el aire y los cuerpos de los participantes. Los domingos parece que ya no serán iguales.  

La numerosa concurrencia hoy ha permitido aplazar la tristeza del domingo a la tardecita. Para el próximo domingo se ha anunciado el final definitivo. 

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