TRABAJADORES

                                                          Exceso de peso


Por Vivian Palmbaum para AL MARGEN

¿Qué quiere decir la palabra cartonero? Esa palabra empezó a resonar, en su dimensión de catástrofe social, algunos años antes del 2000. Comenzamos a convivir con personas que nos hicieron visible el síntoma de la época: el hambre y la miseria. La palabra quedó incorporada al diccionario social como resultado de las políticas neoliberales.

Una población de trabajadores excluidos, expulsados y marginados del trabajo formal, buscó la subsistencia en los desechos. Allá por el tiempo en que cambiamos de siglo, unas siluetas deambulaban como fantasmas por las calles a la hora en que comenzaba a oscurecer, horario en que en Buenos Aires se sacan los residuos a la vereda. En todos los barrios se los podía ver empujando un carro. Una gran parte eran mujeres acompañadas de sus críos que iban recogiendo nuestras sobras. Muchas tocaban los timbres en las casas para que les reserven los diarios y cartones.  

Una industria del descarte y reciclado ayudó a sostenerse a miles y miles: los comercializaban por unas moneditas que les aseguraba un mínimo ingreso. El neoliberalismo todo fue un exceso y el drama social es un lastre que aún perdura.

Pero hay otra cuestión, poco abordada: el exceso de peso soportado por esos frágiles cuerpos de mujeres y hombres. Casi siempre, los carros con sus cargas superaban en tamaño a quienes los empujaban, que quedaban invisibilizados debajo de bolsas inverosímiles, detrás de carros arrastrados con esfuerzo. 

Sus cuerpos no eran sólo mano de obra barata: eran mano de obra desocupada y excluida, intentando sobrevivir de los restos de los demás. Otro peso

Con ciertas mejoras socioeconómicas de los últimos años, y dispuestos a seguir en la pelea, los cartoneros conformaron su propia confederación, parte del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE): se organizaron para luchar.

Una porción de estas  mujeres luchadoras decidió “dejar de tirar del carro”, como  dice Jacki, por las graves consecuencias que el exceso de peso produjo en sus cuerpos. Así reconvirtieron su actividad en un taller de serigrafía conformando una cooperativa de trabajo, en donde aprenden un nuevo oficio para sostenerse de otro modo.

Otras de las reconversiones es la cooperativa “Tras Carton”, en donde se recicla cartón para elaborar muebles y adornos. Estas cooperativas, y otras tantas de la ciudad y el país, conformadas a partir de la organización se nuclean  en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

La CTEP disputa y pelea ante el Ministerio de Trabajo para que sus integrantes sean considerados trabajadores con derechos y así dignificar su labor.
Publicado en Al Margen Nº 65

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