La avenida de los volcanes atraviesa Ecuador de Norte a Sur,
llevando este nombre por la
gran cantidad de volcanes situados en la cordillera que atraviesa el país.
A partir del discurso
presidencial aprendí a distinguir que indígenas y campesinos no son lo mismo.
Ambos son originarios pero mantienen tradiciones y culturas diferentes así como
su relación con la madre tierra. Aquí, al igual que en otras regiones
andinas de Ecuador, los niños se llevan
amarrados al cuerpo de las mujeres,
lo que permite liberar los brazos para otras tareas manuales.
Esta ciudad es un lugar de
intercambio y comercio para las poblaciones rurales y urbanas. Un sistema de economía social parece estar
participando en las transacciones, con
una numerosa cantidad de cooperativas, de consumo y préstamo, ubicadas a lo largo y ancho de la mayoría de las
calles.
El sitio es reconocido como
atracción turística por la plaza mayor, donde vendedores y artesanos seducen con sus mercancías
a los turistas para luego regatear. La percepción visual es reclamada por los colores, tonalidades y pigmentos que
se reflejan en los variados productos y también en los pobladores, muy vistosos, que
en su mayoría pertenecen a la comunidad imbambureña y a colectividades de
agricultores que se diferencian por el
colorido de sus indumentarias, verde, rojo, fucsia, entre otros.
Ataviados según la tradición, los
nativos imbambureños se identifican por la vestimenta. Las mujeres de polleras negras y largas hasta
los tobillos, con blusas bordadas envueltas por un paño del mismo color oscuro de la
falda, llevan collares dorados de numerosas vueltas alrededor del cuello y
calzan una especie de alpargata. Los hombres llevan pantalones blancos y usan
el pelo largo, trenzado o atado. Pueden
verse a las jóvenes escolares llevando bajo el uniforme ese atuendo, que parece
casi reglamentario.
La fe cristiana, también es parte del paisaje, el santuario del Señor de la Angustias, está ubicado en la plaza central, un misterioso apelativo para algún santo, al que no es posible ver porque el templo está cerrado.
Otra vez en la terminal, tomamos
el autobús que nos llevará hacia el sur, por la avenida de los Volcanes hacia
Riobamba pasando por Quito.
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